Una capa negra, un peinado perfecto, colmillos afilados…Como ocurre con cualquier mito colectivo, resulta difícil precisar cuándo comienza el cine a interesarse por la oscura figura de los vampiros, aunque, sin duda, el primer filme de esta temática que obtuvo repercusión fue Nosferatu (Una sinfonía del horror) , un filme inquietante dirigido en 1922 por el cineasta alemán F.W. Murnau. En plena eclosión expresionista, el Nosferatu de Murnau pronto se convirtió en un referente del cine alemán y, además, la película abrió las puertas del séptimo arte a un nuevo género: el cine de vampiros, una de los mitos de terror mas zarandeados por todas las cinematografías del planeta.
Hollywood se apuntó a la fórmula nueve años después de la película de Murnau. Entonces, de la mano de la Universal y del realizador Tod Browning, el estudio dio luz verde a Drácula (1931). Browning contrató a un desconocido Bela Lugosi, intérprete húngaro que, en aquellos momentos, protagonizaba una de las versiones teatrales de la obra. El éxito de Lugosi, y de la película, confirmó lo que la Universal sospechaba: los vampiros eran un auténtico filón, una veta de oro. Así llegó la época más álgida del género, que se alargó hasta finales de los años treinta. Las pantallas acogían por entonces todo un desfile de cintas vampíricas de calidad desigual, en el que destacaron películas como La marca del vampiro (1935), interpretada por el propio Lugosi, o La hija de Drácula (1936), protagonizada por Gloria Holden.
La avalancha de títulos propició que el género decayese a finales de la década y, salvo intentos esporádicos, hubo que esperar a los años cincuenta para resucitarlo. En 1958, de la mano de la productora inglesa Hammer Films – que un año antes había iniciado la recuperación de otro mito del terror como Frankenstein – Terence Fisher firmó El horror de Dracula, película protagonizada por Cristopher Lee. Se trata de un filme exhuberante y lírico, pleno de sugerencias sexuales que reeditaba un éxito conocido hasta el momento sólo por Bela Lugosi. Al igual que él, Lee quedó atado de por vida a los vampiros, interpretandolos de nuevo en películas como La maldición de los Karnstein (1963), Drácula, príncipe de la oscuridad (1966), Drácula resucita de la tumba (1968) y El Conde Drácula (1970), dirigida por el español Jess Franco.
Los nosferatu también visitaron otros géneros cinematográficos algo más tarde, en los años setenta, cuando la comedia, el drama racial o el género erótico
se convirtieron en espacio abonado para los no-muertos. Títulos como El eroticón (1970), con Marty Feldman chupando la sangre de asustadas y deseables jovencitas, La danza de los vampiros (1976) de Roman Polanski, Vampira (1974) de Clive Donner o Drácula negro (1972) de William Marshall así lo prueban. Pero también fue el momento de filmes importantes, como el remake del clásico de Murnau Nosferatu, que firmó Werner Herzog en 1979, con Klaus Kinski como el Conde Orlock, o Dracula, dirigida en 1974 por John Badham, con Frank Langella en el papel del Conde y Lawrence Olivier como Abraham Van Helsing. Pero, la degeneración definitiva del fenómeno llegó más tarde y los vampiros aparecieron en los filmes más infames, rodeados de chicas en bikini, tomando el sol en la playa o en los institutos norteamericanos. El baile de los malditos (1988), Los malvados de la noche (1985), Fright Night (1985), Me casé con un cadáver (1986), Life Force (1985) de Tobe Hooper o Jóvenes Ocultos (1987) de Joel Schumacher son buenas muestras del cine de vampiros que se hizo popular en los ochenta.
En los últimos años y aún cuando muchas películas continuaban retratando a los vampiros como residuos de un terror olvidado y demodé, varios filmes devolvieron a los no-muertos su sitio en las pantallas de cine. El primero de ellos fue Drácula de Bram Stoker (1992), dirigida por Francis Ford Coppola. Con presupuestos estéticos casi opuestos se han acercado al mito John Carpenter, Vampiros (1998); Neil Jordan, Entrevista con el Vampiro (1994); Stephen Norrington, Blade (1998) y, sobre todo, Elias H. Merhige, quien propuso una reflexión mucho más directa sobre los nosferatus de cine en La sombra del vampiro. El último experimento llega ahora a las pantallas de nuestro país: Van Helsing, un filme que le da la vuelta a la tortilla y otorga el protagonismo al cazavampiros más famoso de la historia. Desde luego tendrá mucho trabajo. Los vampiros vuelven a estar en plena forma.


HERMANOS DONDE ESTAN- ME HAN ABANDONADO Y ME SIENTO TAN SOLO EN ESTE MUNDO Y CON ESTA GENTE POR Q SI SOMOS SERES PERFECTOS Y HERMOSOS NO LOS PUEDO ENCONTRAR
por q buscar la obscuridad si llevas la ilucion y la luz , por q buscas lo q no queremos recordar ?
aki esatmozzz pero solo recuerda ke nuestra mas grande habilidad es aserle creer a los mortales ke solo zomos una leyenda pero aun seguimoz akii
al igual que tu aqui estoy esperando un suceso o señal para poder algun dia ser inmortal es mi gran anhelo ser como ellos
déjame acompañarte y nunca mas estarás solo
esta buena tu pagina pero porfa enviame a mi correo informaciones po r k me encanta los vampiros
los vampiros han existido desde hase siglos no digan lo k no keremos saber porfavor grasias
dejennos empas por favor
nosotros no les hasemos nada
CLARO K SOMOS PERFECTOS
quisiera saber mas de vampiros este tema m apasiona mxo y tngo mxas ganas d conocer y saber mas sobre vampiros ….tngo sangre fresca q ofrecer x una vida eterna…XD
jaja eN SERiO eSTaN aCiEnDoO CrEeR Q lOs VaMpIrOs
eXiStEn¿?…. eL mItOo Y tOdO eSo EsTa MuI bIeN pERo dE aI
A q sEa rEaL¿? mmmm WeNo eStA eS mI oPiNiOn Me EnCaNtAn
LaS hIsToRiAs De vAmPiRoSs JEjE pErO aI aCaBa En UnA pElI
nO eNalGo ReAl…
Q cReeN q LoS vAmPiRoS eXiStEn ¿? A cAsO lOs An ViStO¿?
Aii TiEnEn sUs ReSpUeStAs JEJE
ADIOS
me encantan siempre e amado a los vampiros sus historias en fin todo m encantan
en vida real henchiste sobre los vampiro
Sean reales o no los vampiros forman parte de una cultura de literatura, de cine, y hasta de vida innegable, además los que dicen que no existen entonces qué hacen en este sitio?